Explorando Sobre La Ciencia En Los Medios

Por Food Insight

27 de octubre, 2022

En el mundo de hoy, tenemos información al alcance de la mano más que nunca. Si bien la plétora de noticias científicas presenta oportunidades aparentemente infinitas para el aprendizaje, la gran cantidad de fuentes potenciales también presenta un conjunto único de desafíos. Con cada tema científico de moda y conversaciones en las redes sociales, es cada vez más difícil separar los hechos de la ficción. ¿Cómo puedes explorar con éxito las noticias científicas de hoy? Sigue leyendo para obtener consejos útiles.

Ten cuidado con el “ciberanzuelo”

El poder de los titulares es innegable: esas pocas palabras a menudo determinan si le das clic a un artículo, lo compartes sin leerlo o lo pasas por alto. Si bien no es necesariamente perjudicial leer un artículo simplemente porque te ha intrigado el título (¡para eso están diseñados!), es importante tener en cuenta que el mensaje transmitido en un título puede sugerir una exageración de la verdad o está fuera de contexto. Por eso es importante leer un artículo antes de compartirlo. Y mientras lees, pregúntate: ¿Esto parece una respuesta simple a una pregunta compleja?

Por ejemplo, los artículos pueden presentar un solo alimento como la cura definitiva para todos nuestros problemas de salud. Si bien estos alimentos “de moda” pueden tener beneficios para la salud, ningún alimento puede satisfacer todas las necesidades complejas de nuestros cuerpos, que dependen de diversos nutrimentos proporcionados por muchos alimentos diferentes para funcionar bien. Al final del día, nuestros cuerpos necesitan equilibrio, variedad y moderación cuando se trata de lo que consumimos, un hecho que no siempre se enfatiza en las últimas tendencias nutrimentales de los medios.

Estudia los estudios

El contenido de las redes sociales o los artículos que citan estudios científicos a menudo se sienten más precisos, lo que demuestra la legitimidad de las afirmaciones que se hacen. Pero es importante observar de cerca los estudios en los que se basan estas publicaciones: no todas las investigaciones son iguales, y analizar cómo se realizó un estudio es fundamental para evaluar la validez de las afirmaciones y las conclusiones que se extraen de él. Si bien hay muchos tipos diferentes de estudios, los que aparecen con mayor frecuencia en los medios son los ensayos controlados aleatorios (ECA) y los estudios de cohortes. Estos estudios difieren en el diseño, lo que significa que el enfoque que utilizan para recopilar evidencia y las conclusiones que se pueden extraer del estudio serán diferentes.

Más específicamente, los ensayos controlados aleatorios son estudios experimentales sólidos que buscan proporcionar evidencia de las relaciones de causa y efecto. Por ejemplo, si quieres comprender mejor la eficacia de un suplemento vitamínico para mejorar la salud ósea, revisar la evidencia de los ECA de alta calidad sería un excelente lugar para comenzar. En un ECA, los participantes se asignarían aleatoriamente a uno de dos o más grupos: un grupo recibiría el suplemento vitamínico y el otro grupo podría recibir el mismo suplemento vitamínico, un suplemento similar pero diferente o un placebo que no contiene nada. Al comparar el cambio en la salud ósea entre los participantes de cada grupo al final del estudio, los investigadores podrían determinar la eficacia del suplemento vitamínico en comparación con los otros tratamientos.

Por el contrario, los estudios de cohortes son de observación por diseño y no están diseñados para evaluar las relaciones de causa y efecto. En cambio, los estudios de cohortes generalmente siguen a un grupo de personas (generalmente durante largos períodos de tiempo) que comparten características comunes, evaluando si la exposición a un determinado factor de riesgo conduce a un resultado específico en el grupo. Por ejemplo, un estudio de cohortes podría examinar los factores de riesgo para desarrollar una condición de salud como la diabetes tipo 2. Con el tiempo, los investigadores podrían documentar a los participantes que desarrollaron diabetes tipo 2 y examinar los factores que esos participantes tenían en común, como la frecuencia con la que consumían ciertos alimentos o bebidas, la edad, el sexo, los ingresos o incluso su código postal de residencia. Consulta este enlace para obtener un resumen de los diferentes tipos de estudios que puede ver referenciados en los medios.

Conoce la jerga

Además de conocer las diferencias entre los tipos de estudios, también es importante comprender el lenguaje que se usa comúnmente en la investigación científica. Por ejemplo, es posible que hayas escuchado la frase citada con frecuencia “Correlación no es igual a causalidad”. Pero ¿qué significa esto exactamente? En pocas palabras, la correlación significa que dos variables están asociadas o relacionadas entre sí, pero que una variable no causa la otra, o viceversa. Por ejemplo, algunos estados tienen índices más altos de obesidad, pero si bien cierto estado puede tener un índice de obesidad más alto que otros estados, vivir en ese estado no causa obesidad. Es decir, la obesidad se correlaciona con vivir en ese estado, pero no es causada por él. Las frases en los titulares científicos como “más probable” y “puede causar” suenan como si indicaran causalidad, cuando en realidad, este lenguaje probablemente se refiere a una correlación.

La causalidad, sin embargo, significa que una variable influye directamente en otra. Por ejemplo, no tener suficiente hierro en el cuerpo provoca anemia por deficiencia de hierro.

Échate un clavado más profundo

Una nota final sobre los ensayos controlados aleatorios y los estudios de cohortes: si bien los ECA se consideran el estándar de oro para medir la causa y el efecto, un ECA por sí solo no prueba la causalidad. Sin embargo, los estudios ECA replicados que llegan a conclusiones similares aumentan el grado de certeza sobre un tema. Por el contrario, cuando los estudios de múltiples cohortes muestran resultados similares, la evidencia también se vuelve más fuerte, pero solo respalda una correlación, porque la evidencia es de naturaleza de observación. De hecho, los hallazgos de los estudios de cohortes se pueden probar a través de un diseño de estudio ECA para examinar la causa exacta de las observaciones.

¿La línea de fondo? La ciencia está en constante evolución, y un estudio no es evidencia suficiente para respaldar un cambio en sus hábitos o comportamiento de salud personal. Más bien, evaluar cuidadosamente los estudios en el contexto de un cuerpo completo de literatura científica, junto con una consulta de los proveedores de atención médica, puede ayudar a tomar decisiones mejor informadas.

Cuidado con el sesgo

Todo el mundo tiene prejuicios, y es importante reconocer cuándo entran en juego nuestros prejuicios, incluso cuando leemos, miramos y escuchamos a los medios de comunicación, ¡que tiene sus propios prejuicios! Cada periodista, investigador científico y medio de comunicación tiene sus propias opiniones y perspectivas, así que no será una sorpresa si buscas en Google los beneficios para la salud de los probióticos o la seguridad de alimentos convencionales, no habrá dos artículos que tengan exactamente el mismo mensaje.

Si bien la ciencia sólida ciertamente existe en los medios, es difícil distinguir entre lo que realmente está respaldado por la investigación y lo que es interesante. Afortunadamente, aquí en Food Insight te tenemos toda la información, con los consejos anteriores, así como con nuestros propios artículos que presentan recursos basados en evidencia desarrollados por nuestros expertos internos en nutrición, agricultura y seguridad alimentaria. Con algunas herramientas útiles, puedes navegar con éxito todos los documentos de ciencia que encuentres en los medios.

Este artículo fue escrito por Marisa Paipongna, con contribuciones de Stephanie Johnson, ex pasante dietética de Virginia Tech de IFIC.