Ocho Maneras De Ahorrar Dinero En Comestibles

Los estadounidenses están sintiendo los efectos del aumento de los costos de los alimentos. La Encuesta de Alimentación y Salud 2023 del IFIC encontró que nueve de cada diez consumidores han notado un aumento en los precios de los alimentos y bebidas en el último año. Como resultado, muchos de nosotros estamos interesados en reducir nuestras facturas de los alimentos, dondequiera y siempre que sea posible. Si bien existen numerosos factores que contribuyen al costo de la factura de alimentos (incluido dónde compras, qué restricciones dietéticas puedes tener y cuántas bocas necesitas alimentar), existen algunos consejos que puedes emplear para ayudarte a ahorrar dinero en comestibles.

1. Simplifica la planificación de tus comidas

Si bien es tentador preparar platillos exóticos a partir de la gran cantidad de recetas extravagantes que se pueden encontrar en libros de cocina y en línea, una verdad sorprendente es que muchas personas se sienten satisfechas con un menor número de opciones de comidas por semana: favoritos simples y nutritivos que se pueden repetir una y otra vez. ¿No estás seguro de por dónde empezar? Prueba este método: selecciona una o dos opciones de desayuno, dos o tres opciones para el almuerzo y la cena y dos o tres opciones de merienda. Algunas ideas para elegir:

Desayuno:

  • Yogurt, banana y granola
  • Huevos, pan tostado y mantequilla de nueces
  • Avena, leche (de origen animal o vegetal) y bayas congeladas

Lunch o cena:

  • Unas cuantas onzas de tu carne favorita, aves, pescado o huevos acompañados de pasta y una ensalada
  • Las mismas opciones de proteínas que las anteriores, pero combinadas con arroz integral y verduras asadas.
  • Una opción vegetariana: pasta, lentejas, frijoles o quinoa con queso y verduras.
  • Otra opción vegetariana: una sopa a base de tomate, frijoles o cebada rellena de verduras.

Aperitivos:

  • Galletas integrales y queso
  • Fruta y requesón
  • Granola con yogurt
  • Una barra de proteína
  • Hummus y verduras crudas
  • congelaPalomitas
  • Nueces

2. Antes de dirigirte a la tienda, haz un inventario de lo que ya tienes a mano.

A menudo, por defecto vamos directamente al supermercado sin hacer un inventario de lo que ya hay en nuestra cocina. Es probable que ya tengas algunos ingredientes que puedas utilizar en las comidas de esta semana. Si tienes productos no perecederos como arroz, pasta, productos enlatados y refrigerios (como nueces, palomitas de maíz o galletas saladas) o cualquier producto congelado ¿cómo podrías combinar o agregar estos artículos a las comidas y refrigerios de esta semana?

3. Busca cupones y diversas promociones de tiendas antes de comprar.

Poner atención a los cupones y promociones actuales, así como comprar alimentos de temporada, puede ahorrarte mucho dinero cuando comiences a combinar ventas. Si tienes más de una tienda de comestibles local, escanea los cupones y promociones para ver cuáles tienen ofertas y descuentos. Por lo general, cada semana se venden diferentes frutas, verduras, cereales y proteínas, por lo que mezclarlos te ayudará a tener una dieta diversa.

4. Enfócate en los alimentos económicos.

Algunos alimentos son menos costosos que otros, por lo que es útil conocer algunas opciones de costo relativamente bajo. Piensa en plátanos, manzanas, melón, zanahorias, pepinos, repollo, mantequilla de maní, palomitas de maíz y avena. Por último, ten en cuenta que los artículos de marca de la tienda tienden a ser menos costosos que los de marca. Puedes consultar la etiqueta de información nutrimental si quieres asegurarte de que la nutrición sea similar.

5. Compra al por mayor cuando sea rentable (¡pero ten cuidado de no comprar de más!).

Comprar al por mayor es a veces la opción más rentable, pero no siempre. Considera la frecuencia con la que los artículos que compras al por mayor no se utilizan. Si terminas desperdiciando una parte del artículo a granel, ya no te permitirá ahorrar dinero. Además, ¿sabías que puedes ver el precio por onza de un alimento en el supermercado? Debes fijarte en letra pequeña junto al precio del artículo en el estante. Esta es una forma útil de comparar el costo de artículos que vienen en varios tamaños. Al decidir qué tamaño comprar, podrías considerar estas tres preguntas:

  • ¿Qué posibilidades hay de que yo o mi familia terminemos esta cantidad de comida antes de que caduque?
  • ¿El costo por onza es significativamente diferente al de otra opción?
  • ¿Necesito o quiero este alimento, o lo compro porque me parece una buena oferta?

6. Dale un buen uso a tu congelador.

Los alimentos congelados están increíblemente subestimados. Las frutas y verduras congeladas sin azúcar ni sodio añadidos son tan nutritivas como sus homólogas frescas y se pueden utilizar de diversas formas. Por ejemplo, las verduras congeladas generalmente se cuecen al vapor o en el microondas para obtener un complemento saludable y saciante para el almuerzo y la cena, mientras que las frutas congeladas se pueden agregar a los cereales y batidos del desayuno, o se pueden descongelar y comer tal como están. Y la mayoría de las fuentes perecederas de proteínas, como la carne, las aves y el pescado, se pueden almacenar en el congelador para prolongar su vida útil. Si compras carne en oferta, pero puede que no te la vayas a comer antes de que caduque, podrías congelarla fácilmente para otro momento. El pan también es perfecto para guardarlo en el congelador hasta por varios meses.

7. Almacena adecuadamente los productos agrícolas y artículos no perecederos.

La mitad de la batalla para ahorrar dinero en alimentos es asegurarse de no desperdiciar comida durante la semana. Saber cómo almacenar tanto los artículos perecederos, como los productos agrícolas, como los artículos no perecederos, puede prolongar la vida útil de los alimentos y reducir el desperdicio. Aprende cómo almacenar adecuadamente los productos y cómo leer las etiquetas de fechas (como “mejor antes de” y “vender antes”) para que puedas aprovechar al máximo el presupuesto para alimentos.

8. Tómate el tiempo para preparar la comida un par de veces por semana.

Si bien puede parecer que necesites preparar todas las comidas al inicio de la semana, no es necesariamente la mejor opción. En primera, ¡es mucho trabajo! En segunda, es posible que no te comas todo antes de que se eche a perder o que cambies de opinión sobre lo que te gustaría comer a mitad de la semana. Puede resultar más práctico elegir de uno a tres días a la semana para dedicar aproximadamente una hora a la vez a cocinar. De esta manera, tendrás algo de comida preparada sin sentirte abrumado y al mismo tiempo minimizarás el desperdicio. Un ejemplo de cronograma podría ser el siguiente: cocinar un almuerzo o cena y preparar los ingredientes (¡piensa en porciones o rebanadas!) para una merienda y una opción de desayuno durante una hora el domingo, luego cocina otra hora los miércoles y viernes por la noche.

Sabemos que el costo de los alimentos puede ser un factor estresante cuando tienes un presupuesto limitado. Esperamos que estos consejos puedan ayudarte a consumir alimentos más nutritivos por tu dinero, al tiempo que reducen la carga abrumadora de preparar las comidas y minimizan el desperdicio de alimentos.